Te veo, contemplo, mil lágrimas enormes, algodónes que deslizan, soledad indiferente,
que me mira y a la vez se ríe De como te miro.
Incierta, remota, sutil y hasta a veces engañosa, la angustia más congoja se burla, con torpeza sin creer en mi fuerza, se tropieza, se lesiona y yo desde las sombras camino a tu encuentro bromeando con tragedias.
Entrómetido y mezquino temor, que juega a ser espía sin espíritu indagador que mitad parlanchin y cincuenta arlequin sabotea mi saber sin siquiera saberse defender.-
Y la afrodísía locura que canta como tu voz, que me atrae sensaciones de atreverte, defenderte, de creerte, persuadirte, de sentirte, que me sientas, que te duela y que me apuesta a ganarte, a desearte, a explorarte, a excitarte, a saciarte y embriagarte de un exiguo e inseguro minuto existencial lo disfruto como siempre al no saber tenerte, ni tampoco convencerte de conciente libertad.
Albedrío privilegio natural, que te culpa y censura tu manera de amar, te perturba, te fastídia, pasa el tiempo y te quedas; en tu mundo mariposa, en tu mundo de mutar, de volar hacia la seda, que te vuelve a esclavizar.
Comarcano y colofon teatro del final. Que te quedes conmigo y vivas en libertad sin prejuicios y obsesiónes ni apresíones sofocántes, agarrate de mis manos vamos juntas a jugar a tirarnos del abismo colorido y divertido al que yo llamo ASUMIRLO, sin marearte ni aturdírte ni mucho menos confundirte, enfadarte, aburrirte y castigarte no existen en mi lugar.
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